Opinión: Transitar en tiempos de pandemia

Por Paulina Oneto Zúñiga, coordinadora del área de Desarrollo Socio-Emocional Programa BETA –PUCV.

Días frenéticos, un tanto surrealistas, cargados de información mediática, en donde la incertidumbre y la preocupación han sido parte de la tónica de las últimas semanas. Hemos tenido que refugiarnos en casa, frente a un fenómeno que se dibuja en nuestras mentes como una especie de desconocido y particular enemigo, que nos asusta y que quizás jamás pensábamos que se aproximaría, pero que más allá de toda ficción es real.

Somos ciudadanos del siglo XXI y transitando este periodo histórico de pandemia a nivel mundial, nos hemos reconocido desde nuestra fragilidad frente a la naturaleza, la cual necesita recuperar sus espacios y danzar cual bellos delfines por las costas de la V región disfrutando de la tranquilidad que erróneamente le hemos coartado.

Y es en este andar vertiginoso que rápidamente hemos tenido que aprenderque para seguir estando bien y en resguardo, debemos al mismo tiempo sacar a flote nuestra fortaleza, tomando responsabilidad de nuestros actos, refugiándonos en nuestros hogares, empezando a adaptarnos a nuevas rutinas en casa, distintas a las cotidianas, estando alejados de gran parte de nuestro tejido social.

Podríamos sentir cierto agobio, ansiedad, molestia y frustración por no poder salir libremente, con momentos en que tal vez nuestros pensamientos nos juegan una muy mala pasada imaginando escenarios adversos.

Y es así que, en este periodo, resulta crucial e imperante darle una gran vuelta a la interpretación de la experiencia y poner el énfasis en las cosas que sí estamos haciendo bien junto a reconocer aquello que debiésemos permitirnos para estar mejor.

Recordando que la hoy tan frecuente ansiedad es una emoción adaptativa que nos prepara para enfrentar posibles riesgos, es sumamente importante escuchar su mensaje y movilizarnos desde la acción, protegiéndonos desde las medidas sugeridas por los expertos respecto a higiene y distanciamiento social.

Dichas acciones crearán una especie de escudo protector en el cual al sostenerlo no sólo nos estamos protegiendo y cuidando a nosotros mismos, sino al mismo tiempo estamos resguardando a nuestros seres queridos y al resto de la sociedad, mitigando de forma real elaumento de contagios.

Reconozcamos en lo cotidiano este gran mérito, desde el cual muchos: como tú o como yo, nos encontramos colaborando desde distintas latitudes, conformandouna cruzada solidaria de la cual eres miembro activo. He leído varios documentos, en los cuales se destacan aspectos en común.

La importancia de que nos informemos a través medios fiables, evitando la sobre información, tratando de adherir a otras temáticas y actividades que nos ayuden a distraer nuestra mente y espíritu, que nos conectemos con el humor, con aquellas actividades que nos dan alegría, paz, sin paralizarnos corporalmente, sino muy por el contrario reconociendo que para fortalecernos es necesario liberar tensiones desde actividades, ejercicios y disciplinas ancestrales tales como yoga, meditación, baile, rutinas en casa, en el jardín, entre otras.

Oportuno será también ordenarnos según un cierto horario, que nos permita desde la flexibilidad (considerando días mejores que otros) poder aumentar la sensación de control resguardando momentos en que podremos sentirnos y ser productivos junto a otros de merecidoocio, compartiendo en familia, junto a necesarios momentos para estar en soledad (lo cual es muy gratificante y apaciguador desde la riqueza de nuestros intereses y mundo interno).

El prestar atención a nuestros pensamientos es crucial, por eso recuerda que junto a ti estamos actuando y que nos encontramos frente a una situación que será temporal y que representará poco tiempo en el total de tu vida.

También recuerda siempre que el estar en encierro en casa no es algo antojadizo ni banal, sino que esconde un gran motivo: el de ayudar a salvar vidas, la tuya y la de muchos otros. Finalmente quisiera transmitirte la importancia de hablar y nutrir los vínculos de afecto con tus seres queridos y/o con personas que te hagan sentir bien, sacándote una sonrisa o una fuerte carcajada, que te permita conectar con lo bonito y simple de la vida, lo cual pasamos muchas veces por alto en la cotidianeidad cargada de tareas y actividades al estar en y fuera de casa.

Abre las ventanas, toma aire fresco, desahógate si lo necesitas, cuida tu salud y alimentación, sé noble y compasivo contigo mismo y con los demás, llora, permítete fluir, no te sobre-exijas, solicita apoyo y colabora con quien puedas hacerlo, escribe tus pensamientos, plasma a través del arte lo que estás sintiendo; sin descuidar que debes nutrir tu amor propio en este proceso, que insisto: será temporal, pasará, pero sin duda transformará para mejor a muchos de nosotros, permitiéndonos valorar desde un nuevo ángulo lo esencial y realmente importante: la vida, que se cobija en la naturaleza que debemos cuidar.

Dirección General de Vinculación con el Medio

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