Opinión: La oferta de alimentos hortofrutícolas en tiempos de COVID-19

Por Mónika Valdenegro, académica Escuela de Agronomía de la PUCV.

En nuestro país, el desarrollo del nuevo tipo de coronavirus (SARS-CoV-2) que provoca la enfermedad respiratoria COVID-19 ha venido a trastocar nuestras rutinas y hábitos. La restricción a la movilidad y confinamiento voluntario en determinadas zonas de nuestro país han generado un desafío en el que la agricultura cumple un rol preponderante en la cadena de suministro y distribución de alimentos frescos, específicamente frutas y hortalizas, así como también elementos tan básicos como la harina, por ejemplo, con la que se elabora el pan, entre otros alimentos procesados.

En Chile, el Ministerio de Agricultura ha declarado recientemente a la agricultura como un servicio esencial, dada la necesidad de abastecimiento para todos los hogares del país. Esta realidad, sumada a la implementación de cordones sanitarios y restricciones de desplazamiento en zonas con mayor presencia de casos positivos al virus, ha comenzado a cambiar la estrategia de frecuencia y puntos de compra de los consumidores. Han florecido las ferias libres y almacenes de barrio como alternativas viables, más cercanas y a un precio accesible. También ha gatillado el desarrollo de emprendimientos en la temática de la oferta de compra online y reparto.

A lo largo de la cadena agroalimentaria, desde la recolección de frutas y hortalizas hasta el proceso de compra por el consumidor final, surgen desafíos de trazabilidad e inocuidad alimentaria. Partiendo por la mano de obra en el campo, responsable de los manejos culturales y recolección, que debe resguardarse de posibles contagios entre personas, por compartir implementos de labranza, de poda, equipamiento agrícola, entre otros, lo que ha obligado a los agricultores a implementar nuevos protocolos de desinfección.

La agricultura familiar campesina tiene un rol preponderante en este aspecto, con una gran presencia a lo largo del país. Para reforzar su trabajo para la obtención de estos alimentos, el Instituto de Desarrollo Agropecuario INDAP ha desarrollado manuales para informar a sus usuarios, con indicaciones asociadas a normas de higiene y resguardos de su diaria labor. Por su parte, la Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad Alimentaria (ACHIPIA) ha entregado indicaciones para resguardar la salud de trabajadores frente al COVID-19 en diversas plantas de procesamiento de productos hortofrutícolas, empacadoras y similares, señalando que a la fecha no existe evidencia de posible riesgo de contagio a través de la manipulación de los alimentos o sus envases como fuente, centrando los resguardos en la protección de las personas. Esta recomendación de ACHIPIA se enfoca principalmente a alimentos que no requieren necesariamente de cocción, como es el caso de frutas y hortalizas.

A nivel mundial se está monitoreando las formas de diseminación del coronavirus, en este aspecto, no se ha obtenido evidencia científica contrastable, ni reportes de casos que indiquen una posible fuente de transmisión del virus a través de los alimentos (OMS, European Food Safety Authority o EFSA o el Instituto Alemán de Evaluación de riesgos BFR).

En resumen, si resguardamos nuestra seguridad personal y respetamos las indicaciones de organismos nacionales reduciremos la probabilidad de contagio. Es una oportunidad por un lado, de volver a lo tradicional, a nuestro almacén de barrio, al consumo en ferias libres resguardando las distancias y medidas de resguardo, impulsado por el establecimiento de  medidas de restricción de movimiento.

Dirección General de Vinculación con el Medio

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