Efecto COVID-19: contaminación atmosférica disminuyó 15% en Santiago durante 2020

El documento, no obstante, ubicó a la ciudad en el primer lugar de las capitales con mayor polución de América Latina.

Durante 2020, un 84% de los países registraron mejoras en la calidad del aire gracias a las medidas de confinamiento orientadas a contener la propagación del COVID-19. En Santiago, la concentración de PM (2,5) registró una disminución de un 15% respecto de 2019.

Este es uno de los resultados que arrojó el World Air Quality Report 2020, informe elaborado por la plataforma IQAir, que recopila mediciones sobre la calidad del aire alrededor del mundo, que en su última versión incluyó datos obtenidos de equipos de monitoreo presentes en 106 países. La información se encuentra en línea en el Mapa Interactivo Global.

A pesar de la disminución, el informe indicó que Santiago lidera las capitales de América Latina con mayor contaminación atmosférica (23,6 µg/m3). En el caso de las ciudades más contaminadas de la región, las comunas de Coyhaique (33.3 µg/m3), Padre las Casas (28,6 µg/m3) y Nacimiento (27,3 µg/m3) lideran los primeros lugares, mientras que en noveno y décimo lugarse ubican Rancagua (23,8 µg/m3) y Cerrillos (23,1 µg/m3). Dentro de las ciudades con menos contaminación del continente, según el documento, destacan Punta arenas (4,7 µg/m3), Cuncumén (5,6 µg/m3) y Calama (6,6 µg/m3).

Marcelo Mena, director del Centro de Acción Climática de la PUCV, que junto a la Fundación Horizonte Ciudadano colaboran con la expansión de la red de monitoreo de IQAir en América Latina, advirtió que los elevados niveles de contaminación “continúan siendo una amenaza para la salud de la población, especialmente ante un contexto de pandemia”.

En efecto, el informe estableció que sólo un 11,2% de las ciudades monitoreadas de América Latina presentaron concentraciones de PM (2,5) con niveles dentro de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el 2020 (10 µg/m3 promedio anual). En el mismo período, más del 50% de las ciudades de la región registraron niveles sobre este índice por más de 50 días.

Contaminación atmosférica y COVID-19

El estudio hace referencia a la relación entre la calidad del aire y la vulnerabilidad ante la enfermedad y menciona que la exposición permanente a altos índices de PM (2,5) aumenta el riesgo de complicaciones respiratorias y cardiovasculares asociadas a cuadros de COVID-19. A esto se suma un aumento en la susceptibilidad al virus y una mayor presencia de la enfermedad en zonas con elevados niveles de contaminación, que podrían extender el tiempo de vida de las partículas del virus en suspensión, entre otros.

Lo anterior, sumado al bajo monitoreo en la región -concentrado en un 67% en Chile y México – convierten la tarea de expandir la medición en América Latina en “urgente e imperiosa”, indica Marcelo Mena.

“Junto a Horizonte Ciudadano trabajamos para instalar equipos de monitoreo en 28 ciudades de ocho países de la región. Sólo así contaremos con datos para desarrollar acciones que permitan disminuir los niveles de contaminación y proteger la salud de las personas”, enfatizó el académico.

Recomendaciones para Chile

 Si bien, el informe menciona el trabajo del gobierno por promover tecnologías de calefacción más limpias, agrega que en algunas ciudades la combustión a leña genera el 94% de las emisiones contaminantes. El llamado es a aumentar los incentivos focalizados en una transición hacia el uso de combustibles más limpios.

La disminución en la concentración de PM (2,5) también se registró en ciudades como Beijing (-11%), Chicago (-13%), Delhi (-15%), Londres (-16%) y París (-17%) entre otras, sin embargo “la contaminación atmosférica sigue siendo la mayor amenaza para la salud ambiental del mundo», indicó Frank Hammes, CEO de IQAir. Ejemplo de esto es que sólo 24 de los 106 países incluidos en el informe lograron cumplir con las metas de concentraciones recomendadas por la OMS en el 2020.

En tanto, el cambio climático y la intensidad y frecuencia de eventos extremos ha contribuido al problema global de la calidad del aire. Los incendios forestales y las tormentas de arena han elevado la contaminación a niveles extremos en California, América de Sur, Siberia y Australia, entre otros. Estas tormentas de arena, contribuyeron a que Hotan, ubicada al noroeste de China, se convirtiera en la ciudad más contaminada del mundo. El 86% de las ciudades de China experimentó disminuciones de concentraciones respecto del año anterior, no obstante, sus habitantes continúan permanentemente expuestos a concentraciones que superan tres veces la recomendación anual de la OMS.

En el caso de India, todas las ciudades monitoreadas disminuyeron sus concentraciones respecto del 2018 y un 63% presentó mejores niveles en comparación con los índices del 2019. Sin embargo, continúa posicionándose en la parte superior del ranking de ciudades más contaminadas, con 22 de las 30 ciudades más contaminadas del mundo.

En el caso de Estados Unidos, los niveles de contaminación aumentaron un 6,7% a pesar de las medidas para contener la propagación del COVID-19. El 38% de las ciudades no cumplió con la recomendación de la OMS para los niveles anuales de PM2.5, aumento significativo respecto del 2019, período en que la cifra alcanzó 21%.

En Europa, cerca de la mitad de las ciudades superaron la recomendación de la OMS. Los niveles más altos se encontraron en Europa del Este y Sur. Bosnia Herzegovina, Macedonia del Norte y Bulgaria a la cabeza. Muchos países del Sudeste Asiático, Medio Oriente, África, Sur de Asia y Sudamérica aún carecen de equipos de monitoreo, así como de experiencia y conocimientos para monitorear y reportar la contaminación del aire.

Centro de Acción Climática PUCV

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